sábado, 30 de junio de 2012



Intercambio, consumo, reciclaje y hábitat en Alemania
Libertad A. G. Escobar


Lecciones de la sociedad de consumo
El suplicio de Tántalo atormenta a los pobres. Condenados a la sed y al hambre, están también condenados a contemplar los manjares que la publicidad ofrece. Cuando acercan la boca o estiran la mano, esas maravillas se alejan. Y si alguna atrapan, lanzándose al asalto, van a parar a la cárcel o al cementerio.
Manjares de plástico, sueños de plástico. Es de plástico el paraíso que la televisión promete a todos y a pocos otorga. A su servicio estamos. En esta civilización, donde las cosas importan cada vez más y las personas cada vez menos, los fines han sido secuestrados por los medios: las cosas te compran, el automóvil te maneja, la computadora te programa, la TV te ve.

Eduardo Galeano. “Patas arriba: la escuela del mundo al revés”.

Reflexiones de una foránea en tierras germánicas.
En un mundo en crisis, contaminado y en constante metamorfosis, hace falta un cambio de mentalidad y de economía local, hace falta un consumo más responsable y realista, utilizar lo que ya tenemos y cuidar las cosas para que otros las puedan aprovechar.
Donde la gente vive, donde la gente quiere crecer y quiere que sus hijos vivan. Ésta es quizás la premisa fundamental de los ciudadanos de esta parte del mundo donde habito, Alemania.
En Alemania del Este, ex República Democrática Alemana (DDR en Deutsch) se da una mezcla de tradición y modernidad en cuanto a consumo y reciclaje se refiere.
Los alemanes de esta parte han vivido muchos años rodeados de contaminación y muchos años con poco acceso a recursos materiales, aunque cuesta imaginarlo al ver los paisajes de hoy en día. Tras esos muros llenos de moho y suciedad hay hoy fachadas limpias, pintura de colores… y cubos para reciclarlo todo, reutilización, ocupación institucionalizada, etc., etc.
El objetivo del presente escrito es revelar las distintas formas que existen de calidad de vida, que no se limita solo a algo económico, sino también al cuidado del entorno y la forma de mantenerlo para generaciones futuras.
Todo esto tiene tanto aspectos positivos como negativos, pero refleja una conciencia que es digna de admiración.

Intercambio; compra, venta...
Hay que diferenciar, por cultura e historia, entre lo que llamamos Alemania del Este o RDA o Alemania del Oeste o RFA. La RDA es  la zona ex- soviética, la marcada sutilmente en rojo (wikipedia.org). Esta zona tenía todo un mercado de consumo interior, lo que se conoce como autarquía. Cuando cayó el Muro de Berlín el Oeste desmanteló todas las fábricas y la industria de la zona se redujo a un poco de minería, ganadería y agricultura.
Esto, sumado al saqueo ruso, redujo el potencial económico del Este a prácticamente nada. Aunque han ido saliendo del agujero industrial, esta zona tiene aún una economía muy local, herencia de tantos años de comunismo.
Esta es quizás la razón por la que los alemanes del Este tienen esa capacidad para reutilizar, intercambiar y no desechar nada que aun sirva. Legado de esa economía interior tantos años practicada.


Un método de “ocupación” institucionalizado y totalmente legal.
Tras la caída del “Muro de Berlín” las ciudades del Este estaban llenas de casas vacías, ya que los propietarios de la misma habían huido en masa al Oeste de Alemania. Durante años hubo cientos de casas vacías, con las mesas con el desayuno intacto, teniendo por habitantes bichos y humedad.
En muchas ciudades se dejaron los edificios abiertos a quien quisiera habitar en ellos, a cambio de mantenerlos y no deteriorarlos, pagando solo agua y luz. Hoy en día continúa esta práctica.
En estas casas puede vivir cualquiera y se hace mediante un acuerdo “tácito” entre propietario (que puede ser una gran empresa o un propietario particular) e inquilino, contando con la buena voluntad de ambas partes. Un ejemplo de una asociación que gestiona algunos de ellos podemos verla en la siguiente web: http://www.haushalten.org/
A la par existen las “AusBauHaus”, proyectos sociales destinados a comercios de la zona, con precios “competitivos y equitativos”, para lidiar de alguna forma con el gran mercado. Es todo un entramado social y económico destinado a favorecer a los ciudadanos, hecho por ellos y para ellos.

“Wächterhaus” o “casa de guarda”...
















Una exposición de pintura 
en la nave principal de 
la fábrica en la actualidad.




Un buen ejemplo sería este “Westwerk”, un proyecto social que  se realiza en varios edificios de una antigua fábrica metalúrgica. Hay locales de ensayo para grupos, un taller de ebanistería, se utiliza para exposiciones, tienda de ropa de segunda mano, libros de segunda mano... Cultura y lógica en un mismo edificio.
  












 Westpacket, exterior (arriba).
Músicos  de concierto en el último 

“Westpaket”(abajo)



“Westpaket” o rastrillos...
En la RDA casi todos tenían familiares en la parte “mala” de Alemania (siempre según se mire). Era común que esos familiares mandasen paquetes con ropa, juguetes, dulces... todo aquello que no era conocido en la Alemania del Este. En alemán “West” quiere decir Oeste, así que “Westpaket” significa algo así como, “paquete del oeste”.
Hoy en día es todo un acontecimiento cultural, lleno de puestos de artesanía, segunda mano, pasacalles, músicos, comida casera.

Cuatro veces al año se puede poner todo el que quiera, por una media de 12€, y vender todo aquello que no necesita, que no es lo mismo que aquello que no sirva. Los objetos pasan de una mano a otra para ser reutilizados: juguetes, ropa, bisutería, artesanía, etc.

La página de la organización donde podemos consultar esta información es: http://www.westbesuch.com/westpaket.html
  
Segunda mano...
Usar algo de segunda mano está mal visto. A menos que sea algo que te haya regalado alguien conocido, no nos fiamos de dónde vienen las cosas.
Quizás sea por esa idea de que la gente tira “lo que no sirve” y no “lo que no necesita”, o tal vez una mera cuestión de “prestigio social-económico”.
En cualquier caso, hace falta un cambio de pensamiento, un cambio de la economía local, un consumo más responsable y realista.
En Alemania, utilizar ropa de segunda mano no solo es una opción económica, sino que se ha convertido en una filosofía de vida.
No importa de dónde proceda mientras sirva y esté en buenas condiciones. Hablo de ropa de segunda mano, pero se extiende a juguetes, libros, muebles, bicicletas, telas, etc.


En la foto: tienda de bicicletas de segunda mano. Si no quieres gastarte dinero puedas acercarte y te enseñan ellos como reparar tú mismo tu bicicleta.

Las tiendas de segunda mano son algo muy común. Un ejemplo de funcionamiento: puedes llevar tu ropa y llegas a un acuerdo con la tienda, ellos la venden y a cambio se quedan con un porcentaje. También existen centros o asociaciones, donde simplemente dejas la ropa y sin intermediaros una persona paga el precio que tú has marcado. De igual manera están los rastrillos, en ciudades como Berlín casi cada barrio tiene uno. Los hay especializados en muebles, en bicicletas, en ropa… todo un entramado de reutilización que no conoce límites.

BIO-Consumo...

En Alemania es fácil que el concepto de producto de “origen ecológico o BIO” se difumine un poco, pues prácticamente todos los supermercados tienen en sus estanterías productos con esa denominación (en la fotografía: pasta de dientes, un yogurt, huevos, harina, zumo y pastas de al menos 3 supermercados diferentes).
En primer lugar ¿qué es BIO? Existe una normativa Europea que regula y controla qué productos pueden ser calificados como BIO o ecológicos (info: http://ec.europa.eu/agriculture/organic/consumer-confidence/logo-labelling_es). Se puede obtener mucha información en “san Google”, así que dejo la labor indagadora a los curiosos.
Es interesante saber qué es BIO y qué no para los nativos: BIO debe ser un producto local, cuyo transporte no haya contaminado en exceso y que no esté envasado en plástico. Es decir, BIO no son unos aguacates de Chile, cuyo transporte y envasado ha contaminado más que el precio del alimento, aunque la normativa Europea diga lo contrario o las propias etiquetas de los supermercados (etiquetas con un GUT-bueno- que los propios supermercados se ponen, sin ninguna regulación estatal) nos quieran hacer creer lo contrario.
En un mundo cada vez más contaminado la gente toma conciencia de lo importante que es la preservación del mismo... la gente y las grandes empresas.
La casi “obsesión” por los productos de origen BIO de los alemanes ha llevado a un mercado sobre saturado y sobrevalorado, en cuanto a precio se refiere, de estos artículos. Todos los supermercados tienen algún producto BIO y por supuesto este tiene un coste más elevado. Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta si todos esos “etiquetados BIO” son en realidad homologados por la UE o por el supermercado, ya que todos pueden poner su “etiqueta BIO” sin ningún problema.
La industria, siempre sabia, sabe aprovecharse de nuestras debilidades y miedos. Si la clase media quiere BIO, es lo que tendrá. A precios asequibles, bien etiquetado, con origen, limpio, envasado... asimismo puedes encontrar zanahorias ecológicas con hasta tres envoltorios de plástico, mientras que las cultivadas en la comunidad de al lado puedes comprarlas “a granel”.
Los alemanes lo han intentado y lo siguen haciendo, pero lo cierto es que los productos “realmente ecológicos” continúan estando al alcance de unos pocos.

Hablemos de Reciclaje...
Un hombre va caminando delante de ti. Se para, pega un último trago a su cerveza y la deja con cuidado en el suelo. Sigue andando tranquilamente por la calle.
Al poco rato aparece una mujer con un carrito. Se mueve con dificultad (quizás tenga más de setenta años), mientras se apoya en el carrito que se mueve lentamente al ritmo de sus pasos. Se para y recoge la cerveza.
Para un recién llegado al país el reciclaje es toda “una ciencia” y como tal debes aprender las fórmulas adecuadas, como si de una ecuación se tratase. Esta fórmula da como resultado un 48% de reciclado, frente al 15% de España.
Y esta fórmula es para los alemanes como una religión y el 95% de la población es fiel discípula.

Vayamos por partes...
En el siguiente artículo hablaremos principalmente de las experiencias de una servidora en Sajonia. Aunque hay líneas generales en cuanto al reciclado, siempre se podrán ver diferencias en cuanto a su separación o su procesado.

Algunas cifras...
Cada europeo genera 513kg de basura al año y sólo se recicla el 24% (Eurostat, Marzo 2012).
De esa basura en España se generan 547kg, de los cuales el 15% se recicla y un 52% se tira al vertedero. Mientras, en Alemania, se recicla el 48% de los 587kg de basura que genera y no envían nada al vertedero.

Como lo consiguen...
1. Sistema de recogida de envases.
Seguimos a nuestra viejecita. Vamos a paso lento, no hay que olvidar que tiene setenta años. Por suerte no tiene que ir muy lejos, se para en el primer supermercado que ve. Una a una comienza a sacar las botellas de cristal y de plástico, todas ellas marcadas con un punto gris. Cuando ha terminado de devolver todas las botellas tiene en su poder un ticket por valor de más de 5€, que puede canjear por dinero o por comida del mismo supermercado.
Es posible devolver las botellas, tanto de plástico como de cristal. Si bien es cierto que cuando compras la bebida te cobran ese “precio” de la botella, lo es también que está en tu mano devolverlo. Me quedo con la frase que leí en un artículo de “El País”, de Maria Elander, de la ONG Deutsche Umwelthilfe, que impulsó la instauración de este sistema de depósitos en Alemania; “Sólo pagan los que no devuelven el material: el que contamina paga”.
Al principio como “no nativo” puede resultarte chocante esa aceptación de un compromiso monetario, que aunque parezca poco botella a botella es un buen dinero, pero cuando llevas un tiempo viviendo aquí le ves toda su lógica. Devolver envases no solo contamina menos o ayuda a la gente a “sacarse un pico”, hace conscientes a los inconscientes. Quien no quiere devolver la botella no lo hace, pero la deja a la vista para que otro la recoja. Resultado, parques, calles, paseos, limpios a pesar de que las papeleras escasean.

2. Separación de la basura.
Es famoso el sistema de separación de residuos alemán, no tanto por eficiente,  que lo es, si no por complejo, que lo es aún más.
En una casa es común ver como mínimo 4 o 5 cubos para cada residuo; biodegradable; plástico; papel y cartón; cristal; material no reciclable o degradable. Hay ciudades donde se diferencia plástico de aluminio, por ejemplo, un envase de yogur puede llegar a reciclarse en tres contenedores distintos.
Cubos de reciclaje de papel y plástico del edificio de una servidora, falta el de restos biológicos y basura sin clasificar.
Para facilitar un poco las cosas cada comunidad de vecinos, cada edificio, cada casa particular o cada piso de oficinas, tiene contenedores de los cuatro tipos de basura; amarillo = plástico; marrón = biodegradable; azul = papel y cartón; negro = basura no reciclable. Como digo esto ayuda mucho a que te conciencies para separar y es muy cómodo, no tienes que desplazarte a siete calles para encontrar un contenedor lleno, quemado o que ha sido trasladado de lugar.
Lo que más le llamó la atención a la que suscribe es la separación del cristal, dependiendo del color: blanco o transparente; marrón; verde.
Imaginaos esas botellas cuyo reflejo te hacen dudar de si es verde o marrón y puedes pasarte dos horas intentando decidir en qué contenedor lo echas.


Un yogurt debe reciclarse en dos o tres cubos distintos.

3. "Wertstoffhof" o centro de reciclaje.
A principios de año te llega una carta de la ciudad. Estimado señor/a, aquí tiene sus cupones para reciclado. Que amables son cuando quieren, pero sin esa carta no puedes tirar tu sofá viejo.
Estos centros son como los “Puntos Eco” que hay en España, en ellos hay una organización de contenedores para diferentes tipos de residuos;  muebles, metal; electrodomésticos; medicamentos; restos de jardinería; aceite; pilas; etc. Y al igual que en España está prohibido tirar todas esas cosas a cualquier lugar.
La principal diferencia es que aquí tienes muchas más posibilidades de que te pillen. Puedes intentar ser un poco pícaro y dejar los muebles en la puerta, pero a las dos horas estará la policía, un vecino o el conserje del edificio en tu casa pidiéndote amablemente que lo lleves al centro de reciclaje o bien lo retornes a tu casa.
Como he dicho, para los alemanes el orden, las normas de convivencia son como un dogma y pueden gustarte o no las mismas, o puedes estar de acuerdo o no con ellas, pero está claro que, a la vista de los conseguido, les ha dado buenos resultados.

4. Naturaleza reciclada o restructuración del paisaje.
En un paseo por las afueras de la ciudad vas sorteando bicis, bicis y más bicis. Cuando llegas a tu destino te encuentras con un precioso lago, rodeado de árboles, vegetación, zona con arena de playa... en fin, un paisaje idílico.
Me cuenta mi guía particular que ese lago era una antigua mina de carbón, como bien atestiguan las centrales de carbón al puro estilo Simpson del fondo de la imagen.
Ha sido llenada en un proceso de años, dejando que el agua suba, ya que esta ciudad si está rodeada de ríos y agua y más agua. Simplemente dejan de drenar para extraer carbón y en un proceso de entre diez y quince años se convierten en lagos, aptos para el baño, la pesca o la navegación.




El lago “Cospuden” en una foto actual y una tomada hace 19 años.



Una vista del lago con la ciudad de fondo.



Vista aérea de la zona, con la central de carbón de fondo.
 ç

Otra mina que está siendo convertida en lago, se cree que el proceso durará unos cinco años más, diez en total.




3 comentarios:

  1. Vaya, Alemania puede darnos ejemplo.
    En España, nos falta mucho para llegar a ese nivel, ya no solo de reciclaje, si no de conciencia de la importancia de reciclar.
    Las Instituciones no implementan políticas adecuadas, no " hay dinero para esto", hay que dárselos a los bancos.
    Los ciudadanos ,no quieren molestarse, o bien, no hay donde echar los residuos.

    Espero que cuando se hayan cargado el futuro, puedan tener tiempo para hacer algo positivo

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  2. A mi parecer Alemania es ejemplo en estos modelos de concienciación y de sostenibilidad pero no de economía y empleo (a pesar de que en teoría hay mucho trabajo en las Germanías, se basa en un sistema muy jerarquico y globalizado).
    Pero si que es de envidiar la puesta en marcha ecológica a manos del gobierno, en nuestro caso cada vez se recortan más derechos y servicios y se restringe toda ayuda al medio ambiente (puesto que según sus criterios no da beneficio).
    A nivel individual; los ciudadanos alemanes y de otros paises europeos están concienciados con el medio ambiente, lo tienen interiorizado y nos les supone un esfuerzo hacerlo...ojalá en España fuesemos así, muchos decimos: "¿para qué si los demás no lo hacen?"
    De todo esto yo sacaría como conclusión que independientemente del resto y de como se gestione a nivel estatal los temas de medio ambiente, cada uno tiene más poder del que parece, no solo es lo que consumas, también como lo hagas...de vez en cuando deberíamos hacer una revisión de nuestras compras y mirar si son posibles de otra manera que no conlleve un malgasto de plástico, papel, cristal, etc...

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